
En esta vida todos hemos sido hijos, muchos las dos cosas, padres e hijos; pero todos los que sabemos que somos hijos de Dios, no debemos afligirnos ante las dificultades y aflicciones, muchas veces tenemos que pasar por caminos difíciles para aprender las nuevas lecciones. Lo verdaderamente importante es no estamos solos y que la mano correctora de nuestro Dios no nos abandonará. Jesucristo antes de irse, nos dijo: -...y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo-. Mateo 28:20.
Amen

